Blog

Estamos de mapeo

Tras el curso de Salud Comunitaria y Derecho a la salud, desde Farmamundi y Médicos del Mundo se planearon salidas a calle por los distritos de Tetuán, Carabanchel, Puente de Vallecas y Villa de Vallecas.  El fin era realizar un mapa emocional y entrevistas con las vecinas y vecinos que habitan o trabajan en el barrio. Además, durante las salidas hemos facilitado y prestado información para acceder a la asistencia sanitaria normalizada y pública a aquellas personas que actualmente no tienen derecho según en real decreto 17/2018 y cuya falta de acceso constituye una barrera de acceso a la salud. 

El mapa emocional consiste en la realización de un pequeño inventario de espacios del barrio que la comunidad que habita en él detecta según las emociones que les desencadenan: alegría, tristeza, rabia, amor/amistad u otros. 

¿Qué se hace allí? ¿Qué les provoca? ¿Qué les hace sentir? A través de un lenguaje común como son las emociones resulta más fácil y universal la identificación de recursos que sanan y recursos que enferman. 

Durante el curso de Salud Comunitaria y Derecho a la Salud, Jara Cubillo nos enseñó a diferenciar lo que es un recurso de un activo para la salud: el primero es un bien que puede mejorar la salud o el bienestar de una persona o población desde la mirada objetiva, mientras que el activo es un recurso ya reconocido como favorable para mantener o mejorar la salud visto desde el prisma de la persona implicada.  Por ello, crear un mapa emocional y conocer de primera mano la opinión de las vecinas sobre activos o lugares que enferman, nos ha permitido cerciorarnos de algo: que la felicidad se relaciona con los grandes espacios verdes, el ocio y tiempo libre, los recursos deportivos, culturales y las redes de trabajo local. La rabia se identifica en los lugares deteriorados, sucios y en la contaminación (ambiental, acústica, visual…) .La tristeza se contempla en los lugares poco iluminados, corrompidos, en mal estado y que generan violencia. Por último, el amor y amistad se ubica en los lugares de reunión con los vínculos cercanos.

En nuestro caso, los lugares elegidos para el mapeo están ubicados en los cuatro barrios con las rentas medias anuales por hogar más bajas de la ciudad, en torno a los 25.000€, y en la mayoría de los casos nos hemos situado alrededor de comedores sociales, donde los agentes eran, lógicamente, más vulnerables. Esto ha supuesto una amplia diferencia respecto al mapeo rápido que tuvo lugar durante el curso en el distrito Chamberí, concretamente en el barrio de Vallehermoso (con 60.000€ de renta media anual), pues los lugares detectados como activos en primera instancia, pasaron de ser supermercados, bares y restaurantes o teatros a ser aquellos cuyo acceso y estancia fueran gratuitos (predominantemente parques, espacios verdes, los propios comedores sociales o la iglesia). 

No deja de ser curioso algo tan obvio: las ciudades precisan de lugares en los que disfrutar de un ocio gratuito, adaptado a las necesidades de la ciudadanía y adecuado a cada estación; así como de recursos para minimizar esas percepciones negativas del vecindario: se requiere más sombra, más espacios verdes, más fuentes, más bancos, más contenedores, más aceras. El urbanismo afecta a la calidad de vida y adaptarlo a sus habitantes es una forma de cuidar su salud. De esto hablaremos más adelante.