Carabanchel
En este caso hemos realizado el mapeo primeramente a las puertas del Comedor Social Santiago Marsanau y en un cruce entre dos calles con gran afluencia de personas durante un jueves por la mañana.
Las entrevistas las hemos realizado en el mercadillo que tiene lugar los jueves por la mañana en Plaza Elíptica. Por ello, la media de edad de las personas que acudieron al mercado es elevada (54 años) y está muy feminizada, casi un 93% de las entrevistadas son mujeres procedentes mayoritariamente de Latinoamérica, destacando Bolivia y Perú, mientras el resto (en torno al 40%) son nacidas en España. El dato del género cambia radicalmente en el comedor, donde sólo encontramos a una mujer que no participó en el mapeo, aunque sí coincide el lugar de origen mayoritario latinoamericano. En este caso, la mayoría de las personas carecían de acceso a la sanidad pública, por lo que las compañeras de Médicos del Mundo atendieron a una gran afluencia de personas.
A tan solo unos metros del comedor nos encontramos dos calles con gran afluencia y supermercados donde el perfil de la entrevistada es mayoritariamente femenino, de la tercera edad y con origen español. Estas personas destacan la cantidad de gente que consume alcohol y otras sustancias en el parque en frente al comedor, y la tristeza o rabia que les genera, así como el cierre de comercio pequeño y autóctono y la falta de actividades. Sin embargo, como punto positivo, destacan la gran suerte y cercanía de la Casa de Campo, donde la mayoría de personas acude frecuentemente a pasear, a pasar tiempo de ocio con hijos o a practicar deporte. Este pulmón de Madrid está abierto para todos los públicos y ofrece una gran variedad de actividades.
Rescatamos la conversación con la responsable del Comedor, que destaca la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran las personas que suelen acudir tanto a recoger comida como a revisiones médicas y al mercado gratuito de ropa y otros enseres personales: «Suele darse la situación que personas que están en situación de extrema vulnerabilidad no prestan la atención suficiente a su estado de salud, por el simple hecho de tener que priorizar siendo otro tipo de necesidades. Es esencial incorporar mecanismos que faciliten y acerquen el acceso a servicios básicos de salud, cuando tú no lo priorizas porque tu necesidad es recoger comida y tener ropa para pasar el invierno».
En otro lado del barrio, Plaza Elíptica, se destaca la gran cantidad de coches y la suciedad que describe la zona, donde se identifica una falta de lugares verdes cercanos cuando no pueden desplazarse hasta Casa de Campo. Aquí se destacan los fuertes vínculos entre vecinos/as y la importancia de las redes comunitarias, así como el privilegio de pasear por Madrid Río, pero mayoritariamente se reconoce el mercadillo como un activo en salud para pasar los jueves por la mañana y para poder acceder a los alimentos a pesar del bajo poder adquisitivo.

Tetuán
Estas entrevistas fueron realizadas una tarde de martes a mitad de mayo en la llamada Plaza de las Palomas, coincidiendo con la salida del turno de tarde del colegio y la hora de la merienda. Destacando el factor de género, encontramos predominantemente a mujeres en torno a los 40 años que comparten tiempo mientras sus hijos e hijas juegan. La plaza está formada por bancos unipersonales donde varias personas mayores comparten espacios. Al sol. Con el asfalto casi humeante y respiraderos gigantes con rejilla oxidada. Una plaza bastante ruda que dificulta que niños y niñas jueguen allí diariamente.
Además, el espacio está compartido con un grupo de hombres entre los 50-60 años que consumen alcohol y están en esa plaza habitualmente.
En el mapeo participan una gran cantidad de personas migrantes en comparación con otros barrios, así lo confirman los datos, pues Tetuán es el quinto distrito con mayor porcentaje de vecinos/as migrantes. Todas las entrevistadas tienen acceso a sanidad pública, en parte ser migrantes de 2º generación o con procesos migratorios de largos años, pero la mayoría de las personas con las que hablamos nos cuentan que el Centro de Salud de Villaamil lleva un año cerrado por unas humedades y porque han de retirar el amianto presente. Por ello 24.000 vecinos/as del barrio de Berruguete han tenido que trasladarse al Centro de Salud de Castroviejo, en el Barrio del Pilar. Esto, junto a la falta de parques, ocio infantil y limpieza son lo que más destacan las vecinas como puntos a mejorar en el barrio.
Puede que se destaque tanto la falta de parques por las características de las entrevistadas, pues los activos en salud detectados por ellas son, a su vez, varios parques como la Dehesa de la Villa, parque Villaamil, Rodriguez Sahagún y la propia Plaza de las Palomas. En este caso también se ha mencionado la Biblioteca Municipal María Zambrano varias veces, así como el comercio del barrio y las actividades que realiza el ayuntamiento. Pero, sin duda, el 85% de las personas ha mencionado las redes del barrio (vecinxs, madres del cole, amigxs) como el mayor activo en salud del barrio. No es de extrañar, pues Tetuán cuenta con una de las asociaciones vecinales más activas, así como Carabanchel, y ha realizado grandes mapeos de la mano de Madrid Salud.

Aunque sabemos que no es generalizable, a través del estudio de los barrios pueden comprobarse cómo se han perpetuado algunos roles de género, distinguir las diferencias entre clases sociales, comprobar sobre quién recae la tarea de los cuidados o la extremadamente compleja situación de muchas personas migrantes en nuestro país.
Cuando hablamos con uno de los médicos voluntarios de Médicos del Mundo para la intervención en calle, nos reconoce la brecha de género existente y que se puede identificar en los servicios de atención primaria: «Normalmente cuando hay dificultades y problemas de vulnerabilidad, la mujer se pone por detrás en la cola de las necesidades: primero las de los hijos/as, padres o madres, parejas, etc.. y sólo después, y si hay tiempo, las suyas. Es esencial fortalecer esa mirada de género en la práctica sanitaria para evitar dejarlas atrás».
En estos distritos históricos existe por otra parte, una queja generalizada a la ineficacia del planteamiento urbanístico, que dedica demasiados espacios al transporte privado y pone en evidencia la escasez de zonas verdes en las que improvisar con los niños/as al salir del colegio. El cambio de territorialidad que ha experimentado Madrid ha provocado que los barrios en los que viven vecinos/as con menos recursos hayan quedado relegados en el plano urbanístico. Esta segregación social y espacial determinan también las desigualdades en salud en el ámbito de la salud urbana. Esto también tiene un efecto en la salud, ya que hay una diferencia de diez años de esperanza de vida entre los barrios más ricos y los más desfavorecidos de Madrid. Tenemos, por tanto, mucho por hacer por la salud de las personas menos privilegiadas para tratar de igualar las condiciones y la calidad de vida.
Hay cuatro ámbitos urbanos que nos condicionan enormemente: el acceso a distintos tipos de alimentación, al alcohol, al tabaco y la posibilidad de hacer ejercicio. Según la distribución del barrio de estos puntos se estará condicionando lo que comemos, lo que bebemos, el humo que inhalamos al fumar (o al ser fumador pasivo) y cómo de activos estamos. Por ende, esto tendrá una influencia en el riesgo de padecer enfermedades a largo plazo como enfermedades cardiovasculares, cáncer o diabetes.
Os dejamos aquí el Estudio de Salud de la Ciudad de Madrid que realizó Madrid Salud en 2018 y describe la situación de la salud de la población madrileña y de algunos factores que la determinan a través de indicadores relacionados con ellos. Como se ha demostrado, la salud y la enfermedad no son cuestiones individuales. Dependen del entorno físico y social donde vivimos y, en menor medida, del sistema sanitario que tenemos.